El regreso a los entrenamientos y la motivación al correr

El regreso a los entrenamientos y la motivación al correr

abril 26, 2019 0 Por Corro Por Chile

Muchos de nosotros, una vez que termina la carrera para la cual nos preparamos por meses, realizamos un análisis, nos haya ido bien o mal, en el cual encontramos muchas veces motivación para la revancha, o que también la frustración post carrera se hace tan persistente al punto de querer colgar las zapatillas en algún caso.


Ya la maratón de Santiago 2019 ha quedado atrás, en nuestros recuerdos, dejando; ansiedad, euforia, sufrimientos y alegría al cruzar la meta, entre otras emociones que pudiste sentir durante los 42.195 metros. Ahora, que ya se terminó el receso, disfrutamos el merecido descanso sin salir a correr por las calles, todo ello, para recuperar físicamente a nuestro cuerpo, quien se ganó a pulso de esfuerzos poder tener un respiro. Este parte es la más fácil, con rica comida, más horas de sueño y más tiempo para hacer diferentes cosas, pero hay algo más difícil de recuperar y que no siempre se comparte con los demás compañeros del Team o con los amigos, ya sea, por no lograr reconocerlo, por vergüenza o por miedo al que dirán. Algunos profesionales lo han llegado a denominar como “Depresión post Maratón”, categoría con la cual, tengo algunos recelos de asumir, más aun, conociendo que el lenguaje es generativo y las distinciones de este, son de suma importancia, por lo mismo, el admitir un principio dormitivo (Un «principio dormitivo» es un re acomodamiento más abstracto de la descripción del rubro que se pretende explicar, esto acontece cuando se toma como causa de una acción simple una palabra abstracta derivada del nombre de dicha acción) es un arma peligrosa y le entrega mayor poder, a emociones que pueden ser más simple de cambiar. Por lo mismo, de aquí en adelante, lo denominaré como “La melancolía post competencia” y como esta, nos dificulta volver a tener motivación para entrenar.

Primero de todo, hay que mencionar que cada vez que terminas un proceso largo, donde has puestos energías y empeño, de forma constante para el logro de una meta a largo plazo, hace muy probable que, al conseguirla se viva un duelo, caracterizado por un estado melancólico, más aún, si no has conseguido el resultado esperado. Esta melancolía se puede reflejar como: despertar sin ganas de salir a entrenar, cuestionarte si vale tanto esfuerzo, evaluar cambiar de Team, evaluar cambiar de deporte y hasta hacer otras tareas antes de sacar el entreno, como cuando sabes que debes estudiar para una prueba, pero te poner a arreglar la pieza o cocinar, postergando lo más posible enfrentar la tarea.

Debemos recordar que la tristeza se oculta a veces en la irritabilidad, más si no hemos desarrollado un abanico amplio de emociones, así que también, te puedes notar más enojado/a y con menos paciencia, llegando a escuchar de tus cercanos, frases como: “te hace falta salir a correr”, “porque no mejor te vas a entrenar”, “parece que realmente eres adicto al correr”, entre otras.   

Por lo mismo, se hace importante conocer este fenómeno, como conocer los factores de riesgos y más aún, saber qué hacer para volver a motivarnos.

Por ello, les diré que existen varios factores de riesgos, que llevan a potenciar este estado de melancolía o de irritabilidad:

1.- No conocer e identificar la etapa que estás viviendo, ya que, eso te hace ser ciego para poder luchar contra ella y no sabrías donde dirigir las fuerzas para lograr salir de ello fortalecido.

2.- No compartir y/o verbalizar este estado con los cercanos y otros maratonistas, lo que te llevará a vivir solo/a esa etapa, asilándote y haciendo más largo este proceso, saliendo de él no bien parado y haciéndote más propenso que al término de una nueva etapa, vuelvas a vivir este estado más fuerte que la anterior, ya que, esto es como un resfrió mal cuidado, que te deja con las defensas bajas y más expuesto a contagiarte de nuevo.

3.- Entrenar solo/a para volver a enamorarte del trote, ese comportamiento te puede llevar desmotivarte más, ya que, si estas en casa sin ganas de salir, te vestirás con tu armadura diaria y sentirás más fuerte la falta de ganas y eso te puede llevar a condicionar y/o asociar la ropa de entreno y el entrenamiento, a emociones disarmónicas.  

Pero que hacemos para salir de este estado de melancolía y/o irritabilidad:

1.- Prémiate, independiente del resultado obtenido, ya que, has terminado una maratón, cruzaste la meta y eres un/a guerrero/a valiente, come como cerdo, cosas ricas, da lo mismo que subas de peso, porque créeme que después lo bajarás todo en el periodo básico.

2.- Si eres parte de un Team, te recomiendo que en tu receso vayas a un par de entrenamiento del grupo, no a correr o hacer técnica de carrera, solo con la intención de cooperar con el resto y compartir, así nuevamente propiciaras el asociar el correr con emociones armónicas.

3.- Cuando vuelvas a entrenar, hazlo con alguien más, donde puedas conversar, reír y compartir, nunca solo/a, con ello, seguirás buscar condicionar y/o asociar a los entrenos con emociones armónicas.  

4.- Evalúa con tu entrenador los aciertos que hiciste en la carrera y felicítate por ellos, y búscalo potenciarlos en tu futura carrera.

5.- Busca un nuevo objetivo de competición, pero por favor que sea una carrera después de unos 3 meses, ten respeto por tu cuerpo. Tener un nuevo norte que seguir, aumentarás tu motivación, ya que, lucharas por ello.

6.- Si no conseguiste tu objetivo, no te obsesiones por el tiempo a lograr en tu futura carrera, por el contrario, céntrate en el proceso, en el camino para conseguirlo, porque es en este camino donde podrás disfrutar y sonreír, acuérdate que somos amateur, con trabajo y algunos con familia y este deporte es un espacio de alegría en nuestro día a día, no olvides ese objetivo.      

Somos valiente y locos, nunca lo olviden. (pero “locos” definidos como: ser felices y auténticos, capaces de disfrutar sin miedo a la vergüenza, podemos andar con cara de destrozados corriendo y transpirado más que chancho en peligro y, aun así, somos felices).

Por Alex Allendes – Psicólogo